Los estudios que presentamos tienen un nombre propio: Walter Benjamin. En rigor, es un nombre que identifica a un filósofo y una manera de pensar. Nos han interesado ambas perspectivas, aunque sea la segunda la que justifica el interés biográfico e histórico.
El filósofo y sus aportaciones pertenecen a un tiempo concreto, a la primera parte del siglo XX; sin embargo, la trascendencia de sus análisis y propuestas llegan hasta nosotros con vigencia renovada. La revisión crítica de dichas aportaciones se ha estructurado en siete capítulos y en dos partes introducidas por una revisión biográfica. La primera parte, la constituyen los estudios filosóficos; la segunda, los estudios pedagógicos.

Tal vez pueda parecer problemático que el libro se estructure en dos partes, pero se podrá comprobar cómo el enfoque es rigurosamente unitario. Dos autores y dos partes, pero con un enfoque común que reconoce a Benjamin como uno de los autores más originales y actuales de la teoría crítica. Y es que, en nuestra aportación, filosofía y pedagogía se muestran entrelazadas y en profunda relación. Cabe tener en cuenta que, en Benjamin, la pedagogía se conforma a partir de experiencias vitales, pues se haya intrincada en su biografía, lo que supone siempre una reactualización de su tiempo y, por consiguiente, echar mano del recuerdo y de la memoria. De ahí que el lector encontrará como contexto de sus planteamientos educativos dos capítulos dedicados precisamente al tiempo (los famosos tiempos cruzados de W. Benjamin) y al recuerdo (la sociología de la memoria).

Queremos, pues, incidir en ello y que el lector vea que el presente libro no está conformado por dos unidades temáticas independientes y sin conexión ninguna. En nuestro caso, lo filosófico que hemos acotado es el fundamento y el contexto natural donde descansan sus planteamientos pedagógicos.

Otra cuestión que cabe plantearse es por qué resulta necesario volver sobre la biografía para iniciar el libro. En primer lugar porque, en nuestro autor, pedagogía y vida van unidas. Ahora bien, una cuestión muy importante es el hecho de que las aportaciones de Benjamin tienen una dimensión histórica que no las explica desde una perspectiva anecdótica o circunstancial, sino argumental. Benjamin puede crear y desarrollar sus concepciones porque vive y analiza una realidad histórica. Nosotros, decenas de años después, podemos interpretar su obra y aprovecharla para entender y actuar sobre el presente, porque la caja de herramientas conceptual que construyó aún es útil.

El pensamiento de Benjamin se nutrió a partir de buena parte de la tradición intelectual de Occidente. Por eso, entenderse con Benjamin y entender a Benjamin implica debatir con esas tradiciones. Hemos dedicado parte de nuestro trabajo a tres ejes temáticos en los que Benjamin se apropia de la tradición, discute de ella y la renueva, con éxito o sin él: su proyecto crítico de reforma del materialismo histórico, en primer lugar; su concepción del lenguaje y la memoria, a continuación; y, finalmente, su discurso pedagógico, fundado en los motivos anteriores.

Benjamin, en cualquier caso, era un autor que pensaba escribiendo; que se presenta en primera persona en sus textos, los cuales cambian con él. Una de sus aportaciones es mostrar cómo se va construyendo una reflexión sobre la realidad, en confrontación permanente. Por eso su obra sigue abierta, dispuesta como una interpelación constante. Durante años, nos hemos sentido invitados a pensar y actuar desde sus textos. La mejor parte de nuestras reflexiones se incluye en este libro.

Autores: Lluís Ballester Brage y Antoni J. Colom Cañellas

Puedes descargar el libro en el siguiente enlace: Walter Benjamin. Filosofía y pedagogía