Leer a Husserl pueda resultar en ocasiones tedioso. Sus detalladas interpretaciones y refinadas distinciones conceptuales generan en el lector una primera sensación de rechazo. Sin embargo, cuando uno se libera de este prejuicio inicial y empieza a prestar atención a sus textos, encuentra a un autor que dedicó toda su vida y obra a la búsqueda infatigable de un fundamento absolutamente incuestionable del conocimiento. Múltiples cartas a amigos y colegas de profesión dan fe de un extremado rigor científico, sin duda heredado de su sólida formación matemática. En este sentido, la fenomenología huye del escepticismo, relativismo, historicismo y psicologismo en boga a finales del siglo XIX. desde su conocido artículo de 1911.

La consigna de cientificidad introduce subrepticiamente la duda metodológica y pone en juego la clásica distinción entre opinión (dóxa) y conocimiento (epistéme). Pero para llegar a un fundamento último se precisa de un método que permita ir a las cosas mismas, con independencia de la historia, la persona y la sociedad. de hecho, el primer paso que debe dar el fenomenólogo para distinguir las opiniones subjetivas del conocimiento objetivo es el de cuestionar la validez de los presupuestos comúnmente aceptados en la vida diaria y volver la mirada sobre las cosas mismas en su forma de donación inmediata a la conciencia. (Tomado de la introducción al libro: La idea de la fenomenología)

Puedes descargar el libro completo en el siguiente enlace: La idea de a fenomenología